El humor político tiene una rica tradición en México. Desde los tiempos de la mal llamada "Colonia" los criollos mexicanos sabían zaherir con ingeniosas, sabrosísimas burletas a los virreyes venidos de ultramar. "A pie y a caballo nadie te gana" -dijeron al marqués de Branciforte. Con eso aludían a sus enormes pies y a su corta inteligencia, pero el tonto se puso muy ufano con la frase, pues la entendió referida a su gracia para caminar y montar a caballo. Cuando otro virrey, Marquina, ordenó construir una fuente en un sitio donde no había agua, la fuente acabó en urinario público. Un anónimo pasquinero le espetó esta cuarteta lapidaria: "Para perpetua memoria / nos dejó el virrey Marquina / una fuente en que se orina. Y aquí se acabó la historia". Son famosos los dicterios políticos de "E