En Veracruz oye uno cosas desaforadas, inverosímiles, quiméricas. ¿Cuentan mentiras los jarochos? Pienso que no. Lo que dicen se ajusta siempre a la verdad. A su verdad, naturalmente. La verdad es la adecuación del pensamiento a la realidad. Y sucede que la realidad de los jarochos no es una realidad real: es una realidad jarocha. Los jarochos se ajustan estrictamente a ella. Por tanto los jarochos siempre dicen la verdad. Con la gente de Veracruz -hablo de la del Puerto- ha de suceder algo similar a lo que pasa con los habitantes del mediodía de Francia, según narró Daudet en su ?Tartarín de Tarascón?: el sol es tan radioso que su luz pone espejismos en los hombres y los hace mirar fantásticas visiones. Agustín Lara habló de las palmeras borrachas de sol. La misma ebriedad solar deben tra