Nacional domingo 12 de nov 2006, 11:22am - nota 4 de 11

El fantasma del ‘Chapo’

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Desde que se fugó del penal de Puente Grande la PGR ha estado a punto de detener en tres ocasiones al ?Chapo?, la primera en el rancho ?La Tuna?, la segunda en Monterrey y la tercera en septiembre pasado en Durango.

EL UNIVERSAL

CULIACÁN, Sinaloa.- Nadie vio quién la dejó ahí pero la tarde del martes 24 de octubre una corona funeraria, hecha con claveles blancos y rojos, flores de cempasúchil y adornada con un listón blanco, apareció al lado del busto del general Gabriel Leyva Solano, una efigie de bronce ubicada al inicio del bulevar que da nombre a la céntrica arteria de la capital sinaloense. Lo que más llamó la atención del arreglo y que motivó su retiro fugaz por agentes de la Policía municipal fue que el listón tenía un mensaje en letras negras que decía: ?Capitán Carlos de los Santos Cabrera del día 2 no pasas...?.

No era la primera vez que una amenaza de esa naturaleza se manifestaba en esa ciudad contra un integrante del Ejército. La noche del lunes 18 de septiembre desde un vehículo en marcha fue arrojado un cadáver frente a la entrada principal de la comandancia de la novena zona militar. El cuerpo, que resultó ser de un informante civil de la milicia, traía entre sus ropas un papel con un recado donde se leía: ?Por dedo, Eddy?. El destinatario era el general de brigada Rolando Eugenio Hidalgo Eddy, quien a principios de este año había asumido el puesto y dos semanas después del ?narcomensaje? fue relevado del cargo por el alto mando de la secretaría de la Defensa Nacional para ser enviado a Moscú como agregado militar a la embajada de México en Rusia.

El capitán De los Santos es un oficial de Inteligencia militar quien, de acuerdo a sus compañeros en la novena zona quienes pidieron el anonimato, es de los que mejor conoce la dinámica de los grupos del crimen organizado en Sinaloa. Quizá por ello, dado el nivel de infiltración que se da en ambos bandos se supo su nombre y apareció la corona con el mensaje, añaden.

Hidalgo Eddy sólo estuvo nueves meses como comandante, durante este lapso tuvo dos acciones que, según fuentes militares, le granjearon la enemistad del crimen organizado: el operativo y cerco al rancho de doña Consuelo Loera Pérez, madre de Joaquín ?El Chapo? Guzmán, en la comunidad serrana de La Tuna ocurrido en junio de este año y la detención el 22 de agosto de Luis Alberto Cano Zepeda, sobrino del capo, quien fue sorprendido por tropas del Ejército cuando aterrizaba en una pista en medio de la sierra.

Ambas acciones fueron realizadas con el objetivo de localizar a Guzmán Loera quien presumiblemente en aquellos días de junio había realizado una visita a su madre en esta comunidad serrana, perteneciente al municipio de Badiraguato, de donde es oriundo. El cerco en su contra en esta región, de difícil acceso por tierra pero con pistas de aterrizaje distribuidas de manera estratégica en varios llanos, se había dado en diferentes momentos pero uno de ellos, quizá el más difundido, ocurrió en noviembre de 2004 semanas después de la ejecución de Rodolfo Carrillo Fuentes, cuya autoría intelectual se le adjudicó al Chapo?.

Cacería frustrada

Al amanecer del viernes 12 de noviembre de 2004 ocho helicópteros color verde olivo sobrevolaron la comunidad serrana de El Vallecito, localizado a menos de una hora de La Tuna. Cinco de los aparatos eran más grandes y tenían llantas, como para transporte de tropas, de ellos brotaron como tentáculos unas cuerdas por las cuales descendieron a rapel varios elementos del Ejército quienes llamaron la atención de los pocos habitantes del sitio por traer la cara pintada de color verde.

Cuando tomaron posiciones se dirigieron a una de las casas más grandes, una finca propiedad de Aurelio Araujo Payán, familia con fuertes vínculos con los Guzmán Loera, quien no se encontraba en el lugar en aquel momento. Ahí detuvieron a José Moreno Aceves, encargado de la propiedad, quien con otro empleado fueron llevados por la fuerza a un sitio contiguo.

?Cuando ya se encontraban todos los soldados del Ejército en tierra, se acercaron a nosotros apuntándonos con sus armas y preguntaron que quién era el encargado, al responderle que yo, me sujetaron violentamente y me tiraron al suelo con las manos sobre la nuca, incluso, uno de ellos varias ocasiones puso su pie sobre mi cabeza. Me llevaron a una bodega junto a la casa y al tenerme afuera escuché la voz y lamentos de Héctor Cárdenas Hernández, quien es otro de los empleados que me ayuda a realizar los quehaceres en el rancho, escuchando que le preguntaban que si conocía a Joaquín ?El Chapo? Guzmán, relató Moreno Aceves a la Comisión de Defensa de los Derechos Humanos en Sinaloa, cuyo testimonio y de otros vecinos, documentada ante una de las ONG más antiguas en el país fue enviada en su momento a la CNDH.

De acuerdo con una copia de sus declaraciones, aquella incursión duró pocas horas y los soldados se llevaron algunos objetos del sitio donde presumiblemente el ?Chapo? se había tomado unas fotos, luciendo una cachucha, su característico bigote y un fusil AK-47, mismas que después servirían para realizar un cartel instalado en una página de Internet donde se ofrecía un recompensa por su captura.

De aquella incursión militar Moreno recuerda que mientras lo interrogaban sobre el paradero del prófugo más célebre de este sexenio, escuchó un par de detonaciones a lo lejos. Más tarde se enteraría que habían sido blanco de morteros un vehículo tipo Hummer color gris y una camioneta doble rodada, propiedad del dueño del rancho.

La operación se realizó cuando el comandante de la novena zona era el brigada Antelmo Jiménez, en cuyo mando que concluyó a mediados de junio de 2005, fue detenido Miguel Ángel Guzmán Loera, El Mudo y Javier Torres Félix, ?El JT?, lugarteniente de Ismael ?El Mayo? Zambada.

Cambios y mensajes

Quien lo sustituyó fue el divisionario Sergio Aponte Polito con quien se intensificaron los cateos y operativos contra el narco. No pasó mucho tiempo para que el general constatara el nivel de infiltración del crimen organizado en las policías del estado y en una ceremonia realizada el nueve de diciembre pasado criticó frente al gobernador Jesús Aguilar Padilla la pasividad de las autoridades ante la inseguridad y violencia que se vive en la entidad: ?A mí me sorprende profundamente que se tome como un aspecto rutinario o normal que la gran cantidad de muertes que hay en un año, en un mes, en un día. (...) Muchos de los males que tiene nuestro país se derivan de no aplicar de forma adecuada la Ley que propicia la actividad de corrupción, que es lo que motiva la cantidad de delitos que se cometen en el país?.

Días antes el general había pedido la destitución de Octavio López Valenzuela, quien continúa como director de Seguridad Pública municipal, por ser un presunto protector del ?Chapo?.

Luego de este discurso, en menos un mes, Aponte fue relevado por Hidalgo Eddy quien nueves meses después salió de forma intempestiva de Sinaloa luego del ?narcomensaje?.

Hace unas semanas el titular de la SIEDO, José Luis Santiago Vasconcelos, declaró a la prensa que desde que se fugó del penal de Puente Grande la PGR ha estado a punto de detener en tres ocasiones al ?Chapo?, la primera en el rancho ?La Tuna?, la segunda en Monterrey y la tercera en septiembre pasado en Durango. Era de resaltar, añadió, la protección de los cuerpos policiacos en los estados hacia su persona.

Quizá por ello en ninguna instancia del Gobierno de Sinaloa, ni en la comandancia militar, se corroboró el dicho de un lector del semanario local Río Doce quien envió un mensaje a la página de Internet del rotativo donde señaló que todo mundo se hizo de la ?vista gorda? con la presencia del ?Chapo? Guzmán en Culiacán el pasado domingo 15 de octubre en la funeraria San Martín cuando era velado uno de sus mejores amigos, Gonzalo Araujo Payán, ?El Chalo?, quien presumiblemente se suicidó pero quien en vida acumuló centenares de ejecuciones en más de tres lustros de actividad como sicario.

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