Don Cornulio era hombre metódico: de su casa al trabajo y del trabajo a su casa. Por eso su esposa se sorprendió bastante cuando su marido le anunció que ese día llegaría tarde a casa, pues iba a trabajar horas extras. Sucedió, sin embargo, que el jefe de don Cornulio le dijo que no sería necesario que se quedara, de modo que el metódico señor llegó a la hora de costumbre. ¡Sorpresa! Su señora estaba en el lecho conyugal en compañía de otro hombre. Es natural que don Cornulio prorrumpiera en pesias. ?¡Mala mujer! -le gritó a la pecatriz-. ¡Vulpeja inverecunda, aleve furcia, coima fementida!?. ?Mira, Cornulio -responde calmosamente ella-. Podré ser todo eso que dices, pero al menos no soy una mentirosa, como tú, que dices que vas a llegar tarde del trabajo y luego, sin consideración alguna,