Estuvieron muy puestos en razón los diputados que votaron en contra de autorizar el viaje de Vicente Fox a Australia y a Vietnam. Sinrazón grande, en cambio, era la del Presidente: nadie deja la casa que se está incendiando, y menos para hacer una visita de cortesía. Fox incurre en exceso cuando dice que ha sido secuestrado. Oaxaca sí que está secuestrada, y está secuestrada la tranquilidad del Distrito Federal después de los bombazos, y está secuestrado el orden político en vísperas de la asunción del nuevo Presidente. Aun así Fox pretendía ausentarse del país en días cruciales. Si en otras ocasiones los diputados opositores han dado muestras de cerril intolerancia, esta vez procedieron con sensatez y juicio. Aprovechando ése que fue quizás un acto de lucidez involuntario, solicito la au