Este es el cuento de "El Tipo más Suertudo del Mundo". Se llamaba Luquino Bonastela, y desde niño la fortuna le sonrió. A cada paso encontraba moneditas en la calle; los exámenes de la escuela contenían los temas que él había estudiado. Creció, y el buen sino permaneció con él. En las rifas su boleto salía premiado siempre; en el poker con los amigos recibía invariablemente la mejor mano; iba al hipódromo, y el caballo al que le apostaba ganaba la carrera. Un día viajó a Las Vegas para probar su suerte. A los cinco minutos de jugar ya había ganado más de un millón de dólares. Para celebrar su ganancia decidió ir a una casa de mala nota. Cuando entró fue recibido con aplausos, música alegre, confeti y serpentinas. La madama del lugar le dio un abrazo y le ofreció una copa de champán. Le dij