Por CATÓN
Se inicia esta columneja con la narración de un chiste que no entendí... Don Feblilio y su señora esposa doña Harpiana fueron a comer a la marisquería. Les recomienda el camarero: "-Para usted, señora, tengo una exquisita crema de jaiba. Y para usted, don Feblilio, un caldo formidable que llamamos ?El levantamuertos??. "-Tráigale a mi marido ese levantamuertos -ordena doña Harpiana-. Y de pasada échele un cucharazo allá?... "-Acabo de divorciarme de mi esposa? -dice un tipo a sus amigos-. "-¡Hombre, qué lástima! -se conduele uno-. ¿Y por qué te divorciaste??. "-Le dio la fiebre amarilla? -explica el tipo-. "-Caray -dice otro-. Creo que fuiste injusto con ella. Nadie deja a su esposa por enfermarse de fiebre amarilla?. "-No -aclara el individuo-. Es que una vez llegué a la cas