Por CATÓN
Pepito se quedó dormido en el asiento de atrás del coche de su hermano. El muchacho, que no se dio cuenta de que Pepito estaba ahí, fue en el coche por su novia y la llevó a un romántico paraje. Pepito despertó al oír que su hermano decía a la muchacha: "-¡Chin! ¡Se me acabó la gasolina!?. Y Pepito, inadvertido, fue testigo silencioso de la más tórrida escena de amor que sus infantiles ojos habían contemplado. Al día siguiente Pepito invitó a su vecina Rosilita a pasear con él en su triciclo. Se dirigió a la parte de atrás de la casa y detuvo en un protector rincón el viejo velocípedo. "-?!Chin! -le dice a Rosilita-. ?¡Se me acabaron los pedales!?... Estaban platicando dos señoras. "-Le anuncié a mi esposo -dice una-, que lo voy a dejar?. "-¿Y cuál fue su reacción?? -pregunta