Reconoce Cabeza de Vaca que como autoridad, la PGR tiene atadas las manos; hacen falta recursos y una Ley que respete los derechos humanos, pero sin proteger a la víctima, afirma.
EL UNIVERSAL
MÉXICO, DF.- Daniel Cabeza de Vaca vive rodeado por una burbuja de vidrios blindados. Cuando transita por la calle va en otra oruga blindada, su familia igual, siempre rodeados de escoltas equipados con alta tecnología para cuidar de su vida. Ser procurador general tiene sus costos. De todo tipo.
Cabeza de Vaca se mueve en una dialéctica caprichosa. No duda en asegurar que el Gobierno mexicano le va ganando la guerra al narcotráfico, pero al mismo tiempo reconoce que, como autoridad, tienen atadas las manos.
?No hay las herramientas para dar la lucha que la gente reclama?, admite en una