Lord Feebledick llegó a su casa tras terminar la cacería de la zorra. Venía de mal humor, pues su perro "Gippytummy" se apartó de la jauría para ir a oliscar a un chucho de granja. El suceso causó la risa de los cazadores, y dejó a lord Feebledick con un humor de perros, si me es permitido el juego de palabras. Todo eso explicará por qué se molestó milord cuando al entrar en su recámara vio que su mujer, lady Loosebloomers, estaba en el lecho conyugal con Wellh Ung, encargado de las perreras. "¿Así educas a los perros, mala pieza?" -bufó lord Feebledick al ver al toroso mancebo. "No, mi lord -respondió el joven-. Esto no tiene nada que ver con el entrenamiento". "¡Y además en horas de trabajo!" -rebufó el dueño de la casa. Replicó el perrero: "Si mi lord tiene a bien consultar su reloj adv