Por CATÓN
Aquellos casados llevaban ya 15 años de matrimonio y no habían tenido hijos. Un día la señora llamó por teléfono a su esposo y le anunció alegremente: "Estoy con el doctor, y dice que ahora sí hay posibilidades de que sea yo mamá". "¡Fantástico! -exclama el marido, jubiloso-. ¡Pásamelo, por favor!". "En seguida -responde la feliz señora-. Nada más deja que acabe de vestirse"... Había una muchacha muy apetecible del cuello para abajo. Quiero significar que poseía formas corporales atractivas, pero era fea de rostro. Como dice la conocida frase: tenía cuerpo de tentación y cara de arrepentimiento. La seguían los galanes, y cuando ella volteaba a verlos "la ilusión y el encanto naufragaban en un piélago de triste decepción". (Corín Tellado). Todo esto viene a cuento sólo para com