Por CATÓN
Sea como sea, sea lo que sea, nunca más otro 2 de octubre en México. Que tarde la palabra; que el esperado abrazo se vea lejos; que las manos en busca de otras manos encuentren el vacío, pero no más otro 2 de octubre en México. Que el orden público se vuelva público desorden; que se oigan maldiciones en la calle; que se alcen barricadas y consignas, pero jamás otro 2 de octubre en México. El hombre, cada hombre, es sagrado. Nadie dispare contra un sueño. Ante la desesperación hay que esperar: todo vuelve a su cauce si no se estorba al río. También ellos -los que no son yo- tienen razones, y su razón quizá es más grande que mi sola razón. El espejo no es mío porque me mire en él: si hacia otro lo vuelvo le pertenecerá. Todos a fin de cuentas somos uno, y a fin de cuentos cada u