Por CATÓN
El espía le dice a su compañero: "Si alguna vez vas a mi casa tendrás que usar una contraseña para identificarte. Dirás en la puerta: ?Quinientos?, en memoria de los 500 compañeros nuestros que murieron en la gloriosa operación de mayo?. Pocos días después el segundo espía se vio obligado a ir a la casa de su compañero. Esperó a que oscureciera y luego, volviendo la vista a todos lados para ver si no lo habían seguido, se acercó cauteloso al domicilio. Llamó a la puerta y le abrió la esposa de su compañero. "Quinientos? -dice en voz baja el espía. "¡Estás loco! -le responde también en voz baja la mujer-. Mil, si quieres. Y tendrás que volver después, porque ahora está en casa mi marido?... La apertura de las fronteras obligó a los industriales mexicanos a buscar algo de lo cua