El papá de la muchacha le dice al pretendiente que pedía la mano de la chica: "Le advierto, joven, que mi hija es una mujer de muchos calzones". "Qué raro, señor -se desconcierta el galancete-. Yo nada más le conozco tres"... Jesús y sus apóstoles decidieron jugar una manita de poker. San Pedro, pícaro tahúr, barajó tramposamente y se repartió a sí mismo los cuatro ases de la baraja. "¡Poker de ases!" -anunció triunfalmente disponiéndose a retirar las fichas de la apuesta. "Momento -lo detuvo Jesús-. Quintilla". Y así diciendo mostró cinco ases. "Señor -le reprocha Pedro con severidad-. Como milagro está muy bien, pero como poker es una gran shingadera"... Dos sardinas, madre e hija, nadaban en el fondo del océano cuando cerca de ellas pasó un enorme submarino con ruido fragoroso de hélice