Por CATÓN
¿Habrá una escuela donde le enseñen a uno a analizar? Me pasmo cuando un comentador declara: "Este hecho admite varias lecturas". Yo conozco sólo aquella que, con la escritura, me enseñó la señorita Petrita, maestra mía de primer año de primaria. Admiro, y aun a veces -Dios me perdone- envidio a los observadores que al juzgar un acontecimiento lo disecan igual que sabio anatomista un cuerpo muerto; examinan sus diversas partes; lo miran por todas y remiran, y luego emiten sobre él un juicio tan definitivo que no admite una opinión segunda, y el tal suceso puede archivarse ya ipso facto para la eternidad. A mí, en cambio, la realidad me maravilla como un caleidoscopio a un niño. La considero inasible, fugitiva, y veo en ella más colores que tiene el espectro de Newton. Entonces