Por CATÓN
Dos ancianitos se encontraron en el parque. Le pregunta uno al otro: "¿Cómo estás?". "Muy mal -responde con acento de quejumbre el otro-. La artritis me atormenta; las reumas me matan; el lumbago no me deja estar...". "Pues yo -declara el otro viejecito-, me siento como bebé recién nacido". "¿De veras?" -se asombra el primero. "Sí -responde el ancianito-. Sin pelo, sin dientes, y me acabo de hacer pipí"... Es explicable el sentimiento de frustración de López Obrador. Daba ya por segura su elección como Presidente de México. Puso a las órdenes de todos su nuevo domicilio -el Palacio Nacional-, y hasta dio a conocer el nombre y posible cargo de quienes serían algunos miembros de su Gabinete. Sus asesores le mostraban encuestas que lo ponían muy por encima de su más cercano oposi