Por CATÓN
Desde antes que empezara la contienda electoral expuse mi idea en el sentido de que el Gobierno que sustituiría al de Fox debía ser de izquierda, y hasta dije con meridiana claridad que mi candidato a presidir ese Gobierno era Cuauhtémoc Cárdenas. (Aun así todavía queda un par de babiecas de flaca memoria o exiguo entendimiento que me tildan de derechista y reaccionario). Cuando López Obrador, con la complicidad de las tribus más extremistas e inmorales del PRD se apoderó de la candidatura en forma totalmente antidemocrática, supe que la corriente más dogmática, violenta y corrupta de ese partido amenazaba a México, pues su supuesto izquierdismo no representa a la auténtica izquierda mexicana, democrática, liberal y moderna, sino a los restos de un anacrónico radicalismo cuyos