Por CATÓN
Doña Balenia era una mujer muy gorda. Un día fue con su médico. "Doctor -le dice preocupada-. He notado un considerable descenso en el interés amatorio de mi esposo. Ya no me manifiesta su pasión con la frecuencia de antes?. El galeno, del modo más delicado que puede, le hace una discreta insinuación: "¿No ha pensado, doña Balenia, en la conveniencia de una dieta??. "¡Uh, doctor! -exclama ella-. ¡Si bien comido ya no se apasiona, imagínese si lo pongo a dieta!?... Don Cornulio acudió con el juez y le dijo que quería divorciarse de su esposa. "¿Por qué?? -pregunta el juzgador-. "Trata a mis amigos como si fueran polvo? -responde el quejoso. "Esa no es causal de divorcio? -manifiesta el juez?. "No me ha entendido usted -explica don Cornulio-. Trata a mis amigos como si fueran po