El caso de las mujeres violadas por soldados en Castaños se pierde en los laberintos de la secrecía castrense. Pero queda el testimonio de las mujeres para evitar la impunidad.
EL SIGLO DE TORREÓN
CASTAÑOS, Coah.- De niña, Minerva quería ser soldado. Cuando vivía junto a su abuela en una pequeña casa contigua a la base militar de Monclova, donde ahora está un museo, todas las mañanas se despertaba al escuchar el clarín que marcaba el inicio del día en el cuartel.
Ahora, a sus 25 años, Minerva (no es su nombre real) conoció el lado oscuro de los que solía admirar. El martes 11 de julio, al menos cinco militares la violaron en el bar El Pérsico, de la zona de tolerancia de Castaños, donde trabajaba de mesera y bailarina, donde irrumpieron entre 15 y 20 militares, que violaron a las de