Mientras algunas hectáreas lucen verdes, otras están totalmente abandonadas. En Lerdo los apoyos no llegan a los pequeños productores.
EL SIGLO DE TORREÓN
CD. LERDO, DGO.- Hay una línea ostensible entre lo seco y lo fecundo. Se ve con frecuencia en el campo afuera de Lerdo, como en el ejido Francisco Villa.
Hay hectáreas de campos verdes, surcos delineados, maquinaria y sistemas de riego. Luego una línea. Luego hectáreas abandonadas, café, secas.
Las primeras son de un pequeño propietario. Las segundas, uno de los ejidos que, sin agua ni dinero para producir, están en riesgo de desaparecer.
En Francisco Villa, a unos 18 kilómetros de la ciudad, hace más de diez años que se acabaron los cultivos de temporal, por la escasez de lluvias, que era el principal alimento de la tier