Por CATÓN.
Es triste ver el esfuerzo de los funcionarios y ciudadanos que participan en el recuento de votos solicitado por López Obrador. Es triste verlo porque de nada servirá ese esfuerzo. AMLO ha descalificado ya el recuento que él mismo demandó, igual que antes descalificó el cómputo hecho en las casillas. A estas alturas ya solamente los ingenuos o los empecinados dejan de advertir que López Obrador ha renunciado a la vía electoral, es decir, al camino democrático e institucional. No le importa ya la elección: ahora trabaja por la insurrección. Participó en el juego de la democracia cuando creyó que esa vía le daría el triunfo. Se lo negó, y ahora AMLO niega -se niega- a la democracia. Sabe muy bien que es prácticamente imposible que el recuento que se hace altere en forma sustanc