Nacional sábado 5 de ago 2006, 11:22am - nota 3 de 11

Deserción educativa, alto costo para países

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EL UNIVERSAL-AEE

MÉXICO, DF.- Las necesidades de encontrar un empleo a más temprana edad y ayudar al sostenimiento de su familia, así como las escasas oportunidades para obtener una beca estudiantil, no sólo están provocando que se cree un “círculo de pobreza” entre los jóvenes universitarios de la región latinoamericana, sino que también nazca una “capa social de frustrados profesionales” con sentimientos de “fracasados”, “desertores” y “empleados de baja remuneración”.

En el Informe sobre la Educación Superior en América Latina y el Caribe 2000-2005. La metamorfosis de la educación superior de la UNESCO, se afirma que la deserción escolar o la reprobación en las universidades está provocando que aumenten las afecciones en la salud física y mental de los jóvenes que abandonan la universidad, pero sobre todo representan un elevado costo para los países, ya que se estima que al año en América Latina y el Caribe se pierden entre dos y 415 millones de dólares por país, producto del abandono o la deserción de los estudios universitarios.

Para el caso de México, la estimación del costo de los desertores o los que abandonan sus estudios universitarios es de entre 141 y 415 millones de dólares, es decir, el presupuesto equivalente al que reciben estados como Colima o Tlaxcala en un año.

El documento advierte que el “gran desafío” en esta región del continente no es sólo incrementar la cobertura entre los jóvenes, sino también disminuir la “repetición y deserción” escolar en las universidades públicas y privadas.

Bajo el título Repitencia y deserción universitaria en América Latina, coordinado por Luis Eduardo González Fiegehen, el estudio sobre el costo y factores del abandono escolar y la repetición de cursos para quienes reprueban asignaturas o grados completos de la universidad incluye los datos de 15 países latinoamericanos, luego que la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), así como el Instituto Internacional para la Educación Superior en América Latina y el Caribe (IESALC) convocaron a especialistas de la región para hacer un balance de los principales desafíos de la educación superior en la zona.

Las causas o factores que tienen “mayor peso” para que los jóvenes de Latinoamérica abandonen sus estudios de licenciatura se perciben en cuatro ámbitos: las socioeconómicas, las del propio sistema universitario, las de orden académico y las personales.

Para que un estudiante abandone una carrera universitaria se combinan aspectos como el lugar en donde reside, el nivel de ingresos, el nivel educativo de los padres de familia, la necesidad de trabajar para mantenerse o contribuir a los ingresos familiares y el propio ambiente familiar, incluso de violencia en el que se vive.

“Esta situación es la que afecta con mayor fuerza a los jóvenes de menores ingresos, por lo que el tema financiero y la eficiencia en el gasto se hace más crítico”.

La “deficiente preparación previa (en el bachillerato)” es otra de las causas del abandono escolar universitario; la carencia de mecanismos de financiamiento o becas estudiantiles; la prevalencia de políticas de “ingreso irrestricto, selectivo sin cupo fijo o selectivo con cupo”; el desconocimiento de lo que es la profesión, el ambiente escolar y la carencia de lazos afectivos con la universidad, también impactan en los jóvenes para que dejen la escuela, plantea.

“La diferencia entre los desertores y no desertores es la preferencia en la elección de carrera, las calificaciones de la enseñanza media superior y el puntaje en las pruebas de selección”.

Entre las causas personales que encontraron los estudiosos internacionales se mencionan las “aspiraciones y motivaciones personales, su insuficiente madurez emocional, el grado de satisfacción con la carrera elegida, las expectativas de egreso en relación con el mercado laboral, las dificultades de adaptación al entorno universitario, falta de aptitudes, habilidades o interés por la carrera escogida”.

El documento considera a la deserción como el “proceso de abandono, voluntario o forzoso de la carrera en la que se matricula un estudiante, por la influencia positiva o negativa de circunstancias internas o externas a él o ella”, mientras que la “repitencia” o repetición es la “acción reiterada de cursar una materia o grado (semestre, cuatrimestre, trimestre o año escolar), sea por mal rendimiento o causas de tipo familiar, económico y salud, entre otros”.

En el promedio, las cifras revelan que menos del 20 por ciento de los adultos mayores de 25 años ha accedido a la universidad, pero menos del diez por ciento ha completado sus estudios universitarios.

Por país, México se ubica en la posición 11 de un total de 13 países que proporcionaron información al IESALC, sobre la proporción de adultos que han concluido estudios universitarios hasta septiembre de 2005.

Nuestro país sólo supera a Guatemala y Uruguay en una lista que mide la proporción de la población que ha completado sus estudios de licenciatura respecto del total de habitantes por país. La lista la encabezan Bolivia, Honduras y Venezuela.

El reporte plantea que las áreas en donde los jóvenes latinoamericanos tienen un “mayor éxito escolar” son aquellas licenciaturas relacionadas con la salud, la educación, los estudios de derecho, administración y comercio, mientras que las más bajas corresponden a humanidades e ingeniería.

En el análisis por sexo, la eficiencia de la titulación señala que las mujeres destacan por sobre los hombres, excepto en el caso de Cuba y Uruguay, en donde la proporción es igual.

Con el propósito de hacer comparativo el estudio, se pidió a los expertos de cada país presentar sólo reportes nacionales sobre el abandono y la deserción escolar en tres programas de licenciatura: derecho, ingeniería civil y medicina, así como entrevistas con estudiantes para identificar los factores de la deserción como la repetición escolar.

Se encontró que en Latinoamérica la deserción es de cuatro de cada diez jóvenes que estudian derecho, casi cuatro de los que se inscriben en ingeniería y de tres de cada diez que se matricularon en medicina.

Sobre la repetición se establece que son “muy pocos” los estudiantes que se gradúan en el tiempo que estipulan los planes o programas de estudio. En el caso de derecho e ingeniería la tasa de graduados en los tiempos estipulados no alcanzan a uno de cada cinco alumnos. Es medicina la carrera que mejora su desempeño debido a que la titulación es una condición para el ejercicio profesional.

En el caso de México, el estudio Deserción y repitencia en la educación superior en México, elaborado por Alejandra Romo López y Pedro Hernández Santiago, se afirma que entre 1999 y el año 2003, 53 de cada 100 jóvenes que se incorporaron a la universidad no lograron obtener un título.

En tanto que en la revisión de diez universidades y en las carreras comparadas (derecho, ingeniería y medicina) se muestran “elevados niveles de deserción”, entre 68 por ciento y 40 por ciento.

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