Un señor de edad madura casó con mujer joven. Ella advirtió de inmediato que los mejores tiempos de su esposo habían pasado ya. Fue con un médico y le confió sus cuitas. "No se preocupe usted, señora -le dice el facultativo-. Lleve estas píldoras y haga que las tome su marido. Cada una le quitará diez años?. Esa misma noche la ansiosa señora puso una píldora en el tazón de leche tibia que acostumbraba tomar su senescente cónyuge. Para asegurarse el buen resultado del reconstituyente fármaco puso otra píldora, y otra, y otra, y dos píldoras más. Tan pronto el señor bebió su leche ella se dirigió a la alcoba, se arregló, se perfumó, se puso su más vaporoso negligé y se tendió en el tálamo con sensual actitud de Cleopatra, Mesalina o Friné. Llegó el marido, y sin siquiera notar la voluptuosa