La moral de este cuento es discutible. No lo lean quienes tengan amagos de moralina... Un señor pidió ser examinado por el médico. Sufría, le dijo, un muy extraño mal. "-Desvístase” -le ordena el doctor-. Quedó sin ropa el caballero, nudo, corito, en peletier. El galeno no pudo menos que abrir la boca, estupefacto. Bien a la vista estaba la notable -y notoria- indisposición de su paciente. La tal indisposición era más bien disposición. Y buena. Magnífica, diría yo, pues el señor -ya de avanzada edad- se hallaba "in the mood for love”, presto para el amor. Lucía una mórbida conmoción de tipo erótico-sensual que no cuadraba con su condición de senescente, sino más bien correspondía a los tempranos años de la juventud, cuando el menor estímulo provoca tensiones híspidas y rijosos