La primera tarea que Felipe Calderón deberá emprender como Presidente de México será la reconciliación de los mexicanos. No creo que tendrá dificultad para cumplir esa labor. Es cierto: la elección presidencial dividió al país en dos zonas geopolíticas que casi matemáticamente quedaron separadas en un norte azul y un amarillo sur. No menos cierto es, sin embargo, que después de esta contienda tan áspera, tan ruda, la Nación en su conjunto ansía volver a la paz y la tranquilidad. Calderón tiene la disposición y aptitud que se requieren para lograr que México vuelva otra vez a unirse. Pero después de lo pasado esa tarea trasciende los meros límites de lo político, y deberá adquirir un contenido social impostergable. Millones de mexicanos mostraron con su voto un anhelo de reivindicación que