El lobby bar del hotel estaba lleno de guapas chicas. En la barra bebía un hombre joven y galán. Le dice al barman: "Ya no me sirvas nada, amigo. Una sola copa más y voy a sentirme un Romeo". El adamado señor que estaba al lado se dirige al guapo joven: "Le invito otra copita. Yo ya me estoy sintiendo una Julieta"... El individuo le dice a la mujer: "No veo cómo puedo formalizar nuestra relación, Clorilia. Ya sé que tu mamá me quiere, que tu papá me acepta bien, que tus hermanos me ven como cuñado... El problema es tu marido"... El veterinario le indica a la linda muchacha de exuberantes formas: "Tendré que examinar al gatito, señorita Susiflor. Por favor desvístase"... El paciente abraza con emoción a su siquiatra: "¡Gracias, doctor! ¡Me curó usted aquella invencible timidez que sufría!".