Reportajes martes 4 de mar 2003, 11:22am - nota 1 de 1

El arte de fabricar carbón

Por: POR JESÚS SALCEDO / FOTO RAMÓN SOTOMAYOR / EL SIGLO DE TORREÓN


Ejido Bilbao, municipio de Viesca, Coah.- Es sencillo acudir hasta un minisuper y comprar una bolsa de carbón para preparar el fin de semana una suculenta carne asada.

Hay varias técnicas para prender el carbón, unas más laboriosas que otras y aunque todas son efectivas, pocas veces nos hemos puesto a meditar ¿cómo se hace el carbón? o ¿de dónde proviene?

La fabricación de carbón vegetal se desarrolla en varias comunidades rurales de esta comarca en forma por demás rudimentaria.

Viven de esa actividad decenas de campesinos que se han visto obligados a convertirse en ?carboneros? al no contar con agua suficiente para trabajar sus tierras de cultivo y aún cuando la fabricación de carbón les deja muy pocos ingresos, proporcionalmente hablando con respecto al tiempo que invierten en la actividad y al trabajo que representa, los campesinos lo toman como algo que les permite sobrevivir a ellos y a sus familias.

Si un jefe de familia se decide convertirse en carbonero, regularmente iniciará su actividad a las seis de la mañana, en el monte o en la llanura, cortando ramas de mezquite y haciendo grandes tercios que a lomo de burro llevará hasta un área que previamente escogió para acumular la leña.

Las ramas o troncos de mezquite, son de aproximadamente dos metros de largo y en promedio de cinco centímetros de grueso; se limpian esas ramas de las espinas que regularmente traen y se dejan secando.

El acopio de leña, para un solo campesino dura unas dos semanas, ya que hay la necesidad de reunir al menos unas cuatro toneladas de ramas de mezquite, para que una vez procesado se pueda obtener aproximadamente una tonelada de carbón.

Don Benito Juárez, campesino de ese ejido, explica que la labor de recolección de leña es ardua, pero más aún lo es la fabricación de carbón, ya que la técnica es totalmente rudimentaria.

Una vez que se han reunido las cuatro toneladas de leña, se hace una pirámide hueca, poniendo los troncos parados y sostenidos unos con otros, como si fuera una tienda de los indios ?piel roja?.

A esa pirámide se le da el nombre de ?chivete? y una vez que se han formado perfectamente los troncos de mezquite dejando un hueco en el centro de la formación, en el cual habrá ramas y hierba secos, se procederá a cubrir el ?chivete? con hierbas verdes.

Puede ser cualquier tipo de hierba o de zacate, dice el campesino, quien agrega que una vez cubierto el ?chivete?, se procede a cubrirlo perfectamente con tierra.

En la parte superior se dejan pequeños orificios como respiraderos y aproximadamente 30 centímetros más abajo otros orificios más y así en forma equidistante hacia abajo.

Una vez cubierto el ?chivete? con tierra, se prende fuego a través de la ?puerta? que se dejó en la parte inferior y a través de la cual se tiene acceso a la hierba y madera secos que se dejaron en el centro de la pirámide.

Al prender, el fuego tiende a subir y primero emana del ?chivete? un humo negro, como consecuencia de la hierba verde que se está quemando, pero en la medida que esta se consume, sale un humo blanco o azuloso.

Lo primero que se empieza a quemar son las puntas más altas y es en esa área en donde los pequeños orificios que se dejaron, permiten que salga el humo para que el fuego no se apague, pero impiden que entre aire, para que la leña que se está procesando no se consuma totalmente y quede pura ceniza.

En la medida que va bajando el fuego, las otras ventanas o respiraderos estarán cumpliendo su cometido y a través de ellas saldrá el humo, para permitir que la combustión continúe hasta llegar al suelo.

El proceso de quema de carbón dura entre 24 y 48 horas y es necesario estarlo vigilando con la finalidad de que no se abran huecos en el ?chivete? porque de ser así, la combustión de la leña será total y en lugar de carbón, se tendría una pila enorme de ceniza.

Una vez que se terminó la quema, hay que esperar al menos otras 24 horas a que se enfríe el ?chivete? y proceder posteriormente a deshacerlo, separando los trozos de carbón para lograr su total enfriamiento y proceder luego a encostalarlo para llevarlo a la carbonera en donde será comercializado.

De acuerdo a los datos de don Benito Juárez, el carbón se le compra al campesino a razón de dos pesos a dos pesos con treinta centavos, por lo que obtiene unos dos mil trescientos pesos por una tonelada de carbón que le llevó en promedio tres semanas procesar; dos semanas de recolección de leña y una semana más entre la formación y quema del ?chivete?.

Hay ?coyotes?, dice el entrevistado que vienen desde Torreón y de Gómez a comprar el carbón, aunque ya no se les vende mucho porque los campesinos de esta comunidad se han organizado y ya cuentan con una cooperativa en la que acopian el carbón que fabrican campesinos de cinco comunidades ejidales y ellos llevan hasta centros comerciales el producto, con la finalidad de obtener un mejor precio.

Ignora el entrevistado a cómo logran vender el carbón, aunque indica que es muy barato y apenas les alcanza a los campesinos para mal comer.

No temen los campesinos terminar en corto plazo con la materia prima del carbón que son los mezquites, ya que según ellos, han recibido orientación por parte de la Comisión Nacional de Zonas Áridas y de la Semarnat con la finalidad de que los cortes a los mezquites sean planeados, esto es que corten solamente ramas laterales y bajas, lo que equivale a una poda o a una explotación planificada, pero sin acabar con el tronco principal para que el árbol siga desarrollándose.

Lo que sí es cierto, es que cada día los carboneros deben alejarse más de la comunidad para conseguir leña, ya que los mezquites a los que se ha ?podado?, no retoñan de la noche a la mañana y debe dejárseles en condiciones de que se recuperen, por lo que cada vez hay que caminar más para traer la leña.

En las tiendas de autoservicio, en Torreón o cualquier parte de la Comarca Lagunera, se encuentran bolsas de carbón con tres kilos de peso y su precio oscila entre los 28 a los 35 pesos, dependiendo de la marca. La mayor parte de ese dinero, se queda en los intermediarios que solamente se dedican a empacar el carbón en bolsas de papel grueso, pero al campesino que se levanta a las seis de la mañana a recoger leña, es mínimo lo que le reditúa.

El carbón ya casi está a punto para que ponga a asar la carne y las cebollas, pero ha meditado ¿cuánto tuvo que trabajar un campesino para que usted cómodamente pueda disfrutar de ese platillo preparado a las brasas?.

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