Año de 1936... Eran tiempos difíciles para el mundo y para México. En Europa asomaban los primeros barruntos de la Segunda Guerra, y nuestro país se sacudía con las reformas hechas por el gobierno cardenista: estatismo económico, reparto agrario, educación socialista... Algunos mexicanos temían que los Estados Unidos aumentaran su influencia en México, para lo cual buscarían debilitar su tradición religiosa y los valores en que los mexicanos fincaban su vida familiar. Para eso emplearían todas las formas posibles de penetración, incluso la de llevar a México clubes de servicio surgidos en Norteamérica. Bajo la inofensiva apariencia de asociaciones fraternales esos clubes serían en verdad instrumentos al servicio de los intereses del país vecino. En Monterrey un grupo de empresarios movidos