Juan Pérez murió y llegó al Cielo. "Puedes entrar -le dice San Pedro-. Recibe este vochito para que te pasees?. Atrás de Juan venía Abraham Leibowitz. "Tú también puedes entrar -le dice el de las llaves-. Recibe este Ferrari para que te pasees?. De inmediato Juan Pérez protestó. "¿Por qué a mí me das un vocho -le dijo a San Pedro, airado-, y al judío le das un Ferrari??. "¡Shhh! -le impone silencio el celestial portero-. ¿No ves que es paisano del patrón??... Al año de casados la esposa de Babalucas tuvo un niño. Alguien le dijo al feliz papá que era costumbre regalar puros en ocasión como ésa, de modo que se compró una caja de habanos y se dispuso a repartirlos. "¡Soy papá! -le dijo al primer amigo que encontró-. ¡Ten un puro!?. Pregunta con una sonrisa el amigo: "¿Es hembrita o machito??