La República sufre por tanta política y futbol tan pobre. La politiquería nos tiene ya cansados, y estamos tristes por el modo en que el equipo nacional ha ido a menos. ¿Otra vez caeremos con la cara al sol, igual que siempre? Y en la elección ¿acaso puede triunfar la charlatanería demagógica sobre el buen sentido y el bien de la Nación? Hoy daré un respiro a mis cuatro lectores, y no hablaré ni de la elección ni de la selección. Para sedar la inquietud de la República y confortarla narraré el vitando cuento que ayer anuncié aquí: "La Rosa" o "Perfume de mujer"... Talmacio Gorko era un actor ya viejo. Pertenecía a la antigua escuela. Alguna vez leyó "Un actor se prepara", de Stanislavsky, y con eso tuvo suficiente para considerar que podía hacer el papel de Hamlet mejor que Olivier o Booth