El cuento llamado "La rosa" o "Perfume de mujer" es uno de los más sicalípticos que existen. Si en la escala de la pornografía universal ese relato se calificara de 0 a 10, su calificación sería 11. Lo digo desde ahora porque mañana publicaré ese cuento, y los lectores de conciencia escrupulosa deben ser avisados con oportunidad. Don Canuto Capachangos, portaestandarte de la Pía Sociedad de Sociedades Pías, leyó inadvertidamente el citado chascarrillo y vino a tierra privado de sentido, echando espuma sulfurosa por los nueve orificios naturales de su cuerpo. En la Liga de la Decencia de Tegucigalpa se leyó el vitando cuento, y su lectura causó vergoloteo, palabra que en Honduras equivale a escándalo, desorden, confusión. Doy cuenta de todo lo anterior no con el fin de causar alarma en la R