A veces me sorprende mi ingenuidad, la inocencia columbina con que miro las cosas de la vida. A otros escritores les cuadran los adjetivos que les dan otros escritores: éste es "lúcido"; aquél es "perspicaz"; "clarividente" ese otro; "sabio" el de más allá. Yo veo pasar las nubes, como Pito Pérez desde su campanario, y no les encuentro forma ni rumbo definido. No soy hombre de análisis -usted perdone-, sino de vagas intuiciones. Escribo con la emoción a flor de piel; en mi escritura el sentimiento corre mientras el pensamiento va a la zaga, empeñándose inútilmente en darle alcance. Así, con el candor de quien todavía cree en la bondad de la naturaleza humana, considero que la designación que hizo el Presidente Fox en la persona de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano es un acto de contenido repub