Hay quienes me llaman alarmista porque digo que López Obrador es un peligro para México. Y otras cosas me llaman que no comienzan con la inocua letra a, sino con la pe -esa be exagerada-, o con la ce y la che, letra esta última que en México da para muchas rotundidades expletivas. Claro que considero a López Obrador un peligro para México. Me preocupa su desdén por la ley, que tantas veces ha mostrado; me preocupa que confunde su propia voluntad con la voluntad del pueblo; me preocupa su falta de preparación, la pobreza de ideas y conceptos que mostró en el debate, pobreza que ningún subsidio o dádiva podría remediar. Pero si López Obrador me inquieta, más me inquietan quienes con él llegarían al poder si AMLO ganara la elección. Llegarían, desde luego, todas las feroces tribus perredistas