El que paga manda y como dirían algunos amigos pintores: a cuadrito dinerito y a cuadrote dinerote. La historia del arte está construida a partir de las comisiones que los ricos delegan en los artistas. Rembrandt tenía una tarifa bastante clara para sus retratos, que variaba, obviamente, de acuerdo al tamaño, pero también dependía de la ubicación del individuo. En su ronda nocturna, por ejemplo, los personajes frontales pagaron una suma considerable y le salió más bara a los que estaban allá atrás, en medio de la bola. Miguel Ángel se dejó pedir pigmento de lapislázuli para el azul de su monumental Juicio Final. El lapislázuli se producía en Afganistán y se vendía más caro que el oro en Venecia. Pero el Papa Julio II era el que pichaba, así que por lana no pararon. El arte no es barato y c