Afrodisio Pitonier, galán libidinoso, se estaba refocilando con mujer casada en la sala de la insensata pecatriz. En medio de los volatines y piruetas del ilícito trance pasional ella le preguntó de súbito: ?Dime, Afrodisio: ¿alguna vez has vendido seguros??. ?No, nunca? ?respondió él con extrañeza al escuchar aquella singular interrogante. ?Pues vístete rápido y empieza a venderme uno ?le indica la señora-. Ahí viene mi marido?... La madre del hijo adolescente le informa a su esposo: ?Sachito me confesó que le gustan las prácticas masoquistas. ¿Qué crees que debemos hacer??. Responde el genitor: ?Por principio de cuentas, no pegarle?... Le dice una chica a otra: ?De mis novios conservo sus retratos y sus cartas?. ?Pues eres muy afortunada ?replica la otra-. Yo he tenido que conservar sus