Nosotros domingo 23 de feb 2003, 11:22am - nota 12 de 20

Una boda tradicional

Por: Ángel Trejo / Conaculta


Rituales católicos y prehispánicos prevalencen en las ceremonias

SAN BARTOLEMÉ CUAHUIXMÁTLAC, TLAX.- Una boda tradicional en esta pequeña población de Tlaxcala -ubicada en la falda norte del volcán de la Malinche, a veinte minutos de la capital del Estado- es un acontecimiento popular que rebasa el ámbito de una fiesta privada.

Los novios se casan a la vista del pueblo con la participación estrecha de sus vecinos como si fueran sus parientes, compartiendo el pan y la sal en festejos de un día entero con rituales católicos y prehispánicos, comilonas a reventar y baile hasta la madrugada.

La boda religiosa se realiza con apego al ritual cristiano pero con muchos elementos de la cultura prehispánica tlaxcalteca, pueblo que en la época precortesiana compitió en poderío económico, político y militar con el Imperio Azteca (1325-1521).

Es expresión cultural de una tradición sincrética en la que abundan costumbres y manifestaciones artísticas indígenas como los cantos nahuas xochipitzáhuatl, la danza mahuitzontzintlic y el Baile del guajolote con el que remata el rito oficial de esta celebración.

En San Bartolomé Cuahuixmátlac los matrimonios por costumbre -monamictic, en náhuatl- se realizan con el mismo patrón ceremonial utilizado por la mayoría de los pueblos indígenas de Tlaxcala, reivindicado en 2001 por Eutiquio Zelocualtécatl Sánchez en Tetlanohcan.

Rescatan modelo de ceremonia

Hace dos años, con respaldo del Programa de Apoyo a las Culturas Municipales y Comunitarias (PACMyC), Zelocualtécatl rescató el modelo de estas ceremonias cuya principal preocupación es el uso de vestuarios indígenas tradicionales.

Las bodas por costumbre en Cuahuixmátlac no enfatizan mucho en este aspecto, pero son más exigentes del cumplimiento cabal de los ritos religiosos "con injerto de indios y españoles”, como dice don Enrique Pérez Mayor, director del coro de la iglesia de San Bartolomé.

El primer paso para la celebración de una boda tradicional consiste en la petición de mano de la novia. Esta ceremonia se da en dos tiempos. En el primero, el pretenso y sus padres visitan la casa de ésta para hacer la petición formal, la que generalmente es denegada.

En la segunda demanda, previa gestión del sacerdote, el novio y sus padres se acompañan del fiscal mayor de la iglesia y ofrecen a los padres de la novia un ramo de flores, cuatro tlapaloles (canastos con pan y golosinas), refrescos y una botella de caxazehui (rompope).

Una vez concertada, la ceremonia religiosa inicia con un recorrido a pie por las calles que llevan de su casa a la iglesia. Tras la misa, los novios visitan la sede de la Fiscalía para recibir la bendición de San Bartolomé y ofrendarle una “lucecita” (cirio).

La Fiscalía es una institución de autoridad religiosa seglar integrada por vecinos electos por el pueblo, cuya función consiste en cuidar del templo y sus santos, y hacer cumplir a los mayordomos sus responsabilidades con las fiestas y necesidades del patrono.

Integran la Fiscalía cinco personas: fiscal, fiscal teniente, fiscal mayor, escribano y macuil (auxiliar). Hay también un portero y cinco topiles (vigilantes). Los fiscales son electos por los tiaxcas (ancianos) en una asamblea anual celebrada a fines de diciembre.

La gran fiesta

Una vez realizada la visita a la Fiscalía, los novios se dirigen a la casa donde se hará la fiesta. Son recibidos por sus padres, abuelos y padrinos para ser coronados con flores y portar sobre los hombros una cruz enflorada de tamaño regular.

Con la cruz a cuestas pasan a un altar casero donde se les 'limpia' con copal y rezos. Los padrinos les regalan un cirio grande que ponen en manos de sus padres. Los abuelos y éstos les hablan al oído para recomendarles respeto a Dios, a San Bartolomé y a las costumbres.

El padre del novio promete proteger a la pareja, mantener viva la lucecita ofrecida a San Bartolomé y al final de la ceremonia el más viejo de los parientes -puede ser abuela o abuelo, padre o tío cercano- entregan al novio la nueva “flor del jardín’’.

Uno de los padrinos -los hay de velación, ramo, arras, lazo y pastel- entrega un gran canasto de pan que se distribuye entre parientes e invitados junto con cigarros y vino, regalos cuya función es de 'limpia igual que el copal quemado en los sahumerios.Entonces viene la invitación a la comida, generalmente un banquete brindado con platillos regionales (mole de guajolote, arroz a la mexicana, mixiotes, barbacoa, frijoles y tortillas) profusamente regado con cerveza, pulque y bebidas alcohólicas industrializadas.

La fiesta prosigue con un baile animado con música popular mexicana o extranjera en boga -cumbia, salsa grupera, norteña, sones rancheros, etcétera- que en muchos casos se realiza en la calle y al que está invitado el pueblo.

A medianoche los novios bailan el primer vals -como en las fiestas de quinceaños- y luego cada uno danza con sus padres, abuelos, hermanos, tíos, sobrinos y padrinos hasta agotar sus respectivas parentelas.

Al finalizar el vals la novia lanza su ramo a las muchachas solteras, y el novio su corbata. Bailan La Víbora de la mar, juego en el que los novios se suben a sillas para que los bailadores, repartidos entre mujeres y hombres, intenten derribarlos mientras pasan por debajo de ellos.

Este baile se anima con jarabe tlaxcalteca, música regional que combina cantos prehispánicos xochipitzahuatl (flor menudita en náhuatl), minuet (música religiosa europea, base del son de mariachi) y chilenas (son sudamericano arraigado en México desde la Colonia).

El ritual culmina con el Baile del guajolote, danza masiva en círculo, en la que novios, padrinos y parientes danzan y cargan sobre los hombros: totoles, metlapiles (manos de metate), cucharas de mole, tenates y tlapaloles con piernas de cerdo.

Los padrinos de boda son dotados, al concluir este baile, con un itacate que lleva un guajolote vivo, una ración generosa de totol cocido en mole y una de las piernas de cerdo preparadas para ser repartidas entre aquellos.

El baile concluye hasta que invitados y parientes aguanten, al día siguiente muchos de éstos son convidados al recalentado.

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