Un hombre estaba al borde de la quiebra. En ningún lado su crédito valía ya. Todos los bancos le cerraron sus puertas. Cierta noche iba por un oscuro callejón y sin poderse contener gritó: "-¡Ya sólo el diablo me puede ayudar!". ¡Brooom! Se oyó un siniestro ruido y el demonio apareció a su lado. "-¿En qué te puedo servir?" -le dice. "-¿Eres el diablo?" -pregunta asustado el individuo. "-Sí" -responde el espíritu maligno. "-A ver -pide escéptico el sujeto-. Cámbiame aquel árbol". El diablo hace un ademán y el árbol cambia de lugar. "-Ahora -demanda el individuo-, cámbiame aquella casa". El demonio mueve la mano y la casa se mueve. "-Por último -insiste el hombre- cámbiame aquel cerro". Nuevo ademán del diablo y el cerro cambia de sitio. "-Ahora -pide entonces el sujeto- cámbiame este cheque