Por Cristal Barrientos Torres
EL SIGLO DE TORREÓN
Jack aún no cumple tres meses de edad y ya está en la cárcel.
Y es que su madre, Carmen, desde hace dos años se encuentra presa.
Carmen todavía no sabe cuántos años más pasará en prisión. Está acusada de delitos contra la salud, pero se dice inocente. Lo que Carmen sí sabe y le duele hasta el alma, es que en unos días pasará lo inevitable: Tendrá que separarse de su hijo Jack, hasta ahora, el único bebé en la cárcel.
Desde septiembre del 2000, cuando la Policía Federal Preventiva entró a desmantelar el autogobierno en el Centro de Readaptación Social, nadie que no haya cometido un delito puede vivir en la cárcel, ni siquiera los hijos de las presas.
Así se decidió. Y desde entonces decenas de mujeres han tenido que sufrir por esta