Cierto líder sindical asistió a una convención de dirigentes laborales. En la primera noche de su estancia decidió ir a una casa de mala nota, prevalido de que ahí nadie lo conocía ni podía por ende reprocharle que se apartara de las tesis morales propuestas por el maestro Lombardo Toledano. Ya en la mancebía pregunta el líder a la madama del establecimiento: "-El personal de esta casa ¿está sindicalizado?". "-No -responde la mujer-. Aquí tenemos ideas neoliberalistas". "-Ya veo -gruñe el dirigente-. Si le pago mil pesos a una muchacha ¿cuánto dinero ganará la casa y cuánto ella?". "-800 pesos son para la casa -le informa la madama-, y 200 para la chica". "-Eso es injusto para la parte trabajadora -replica el líder-. Iré a otro lugar". Va a otra casa de mala nota. Pregunta a la encargada: