El señor era un poco sordo, de modo que no escuchó que alguien estaba tocando la puerta. El que tocaba arreció los golpes, y como nadie le abría tocó más fuerte aún, hasta casi derribar la puerta. Entonces sí lo oyó el señor. "-¿Quién es? -pregunta muy enojado-. ¿Qué quiere?". Contesta el que tocaba: "-Vengo a preguntar si está usted empadronado". "-Cómo no voy a estarlo -responde furioso el señor-, con tamaños toquidotes"... Todo indica que Bush hará estallar la guerra. Desoirá las voces de la comunidad internacional y de su propio pueblo, y lanzará a los jóvenes de su país a matar y a exponerse al riesgo de morir. La verdad es lisa y llana: el texano quiere cambiar sangre por petróleo. Hussein es un estorbo para la economía norteamericana, y daña el interés de las grandes corporaciones.