Nosotros martes 10 de sep 2002, 11:22am - nota 9 de 12

Xavier Guerrero / El misticismo laico con vigor creativo

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No hay mejor manera de conmemorar que celebrando. Presentar la obra del maestro Xavier Guerrero es una celebración en sí misma. La Universidad Iberoamericana, conmemorando veinte años de presencia en la Región Lagunera, presenta la exposición “Entre Torreón y San Pedro, homenaje al maestro Xavier Guerrero” a iniciativa y propuesta del maestro Alonso Licerio, contando con el incansable apoyo y la coordinación de la Sra. Claudia Máynez, para mostrar esta obra retrospectiva del maestro y ofrecerla a toda la comunidad lagunera.

No es sólo la intención de rendirle homenaje al maestro Xavier Guerrero, como un acto de justicia, sino descubrirlo, valorando en este espacio universitario y a través de su obra, el lugar importante que el maestro Guerrero ha tenido en el arte mexicano. Valoración que será posible, en la medida que el espectador observe cada una de sus propuestas, las incorpore, encuentre su esencia y mediante el análisis, lo descubra como el mejor pintor de La Laguna. Entonces, habrá alcanzado este homenaje su razón de ser.

Xavier Guerrero nace en San Pedro de las Colonias Coahuila. Se vincula desde temprana edad al quehacer plástico, ayudando a su padre que es pintor-decorador-muralista en casas de haciendas. Formación temprana que le permite incorporar conocimientos, técnicas arcaicas, secretos de taller, así como participar en nuevos estilos, nuevas escuelas y una meditada concepción del arte y su papel en la sociedad. Metódico, laborioso y esclarecido pintor transforma el arte nacionalista y monumental en uno con un gran contenido social, renovador.

Su voluntad de identificarse con el pueblo, le permitió expresar –como pocos- la historia, los padecimientos, las actividades laborales y las aspiraciones de los mexicanos, posición que lo lleva a una reflexión estética y social, para apreciar los valores humanísticos y políticos en el plano estético, así como los valores estéticos en el plano político. Dicho en otras palabras, una reflexión sobre el universo de su pintura y sobre el universo por lo pintado. Es el caudal del dolor comunitario, de su realidad social, el que alimenta su fantasía creadora. Pone un poco de orden en el caos.

Volver a Xavier Guerrero, es tocar aspectos centrales de la condición humana, de la existencia. Es en esto y por esto, un personaje clásico, porque su vida expresa y recoge los dilemas fundamentales que se plantean los seres humanos, más allá de las circunstancias de su tiempo y lugar. El individuo y la sociedad, el egoísmo y la solidaridad, la libertad y el compromiso, lo universal y lo nacional. La belleza en el fondo de la forma, el privilegio y la explotación, el derroche y la injusticia, todo esto incorporado en su propio universo.

Recordar a Xavier Guerrero, es desde luego, rendir homenaje al artista, al generador de formas plásticas pero, sobre todo, es traer a nuestra memoria, el ejemplo del trabajador de la cultura, comprometido con los demás y con su tiempo.

Un artista en toda la extensión de la palabra. Pródigo, con un dominio prodigioso de su técnica y sus intenciones, excelente dibujante, cuyas obras poseen una composición exacta. Es el artista supremo en el uso del color, con menos adjetivos, más a lo monocromático. Innovador en la expresión y en la utilización de los materiales, es el artista que incorpora las tradiciones populares, con toda la gama del sentido creador, a su obra.

Militante de la izquierda más lúcida y solidaria, editor de “El Machete”, asesor plástico en la técnica del mural del maestro Diego Rivera y ejemplo de una vida plena y llena de confianza en nuestra capacidad para combatir la irracionalidad y la injusticia del mundo actual.

Un artista comprometido

con su tiempo y su sociedad

Nació en la ciudad de San Pedro de las Colonias, Coahuila en el año de 1896. Aprendió desde niño a mezclar agua, cola y colores para pintar al témpera, añadir tierras y ocres al mortero de cal y arena, para crear aplanados entonados-intomacos, al gusto del dueño de la casa, como dijera uno de sus mejores amigos, Jean Charlot.

Desde muy joven, fue reconocido como un gran acuarelista. Se traslada a la ciudad de Guadalajara, Jalisco en 1912 y ahí conoció a los pintores, músicos, escultores y periodistas agrupados en el Centro Bohemio, uno de los núcleos precursores del movimiento de pintura mexicana. Ahí inició su obra mural. Decoró con temas bíblicos, escenas campestres bodegones, alegorías, cenefas y paisajes, el antiguo Palacio de las Vacas y pintó una Resurrección en uno de los plafones de la capilla del hospital de San Camilo.

En 1919 llegó a la ciudad de México donde pintó la cúpula del ex convento del Carmen e investigó las técnicas indígenas para pintar al fresco. Dos años después, conoció a Diego Rivera, quien le solicitó su colaboración para realizar los murales del anfiteatro de la Escuela Nacional Preparatoria.

Con David Alfaro Siqueiros fundó en 1924, la revista “El Machete” órgano del Sindicato de Pintores, Escultores y Grabadores. Y ayudado por José Clemente Orozco, Carlos Mérida, Miguel Covarrubias y Adolfo Best Maugard, organizó una exposición de piezas de arte popular que le encomendó el entonces presidente de México, general Álvaro Obregón.

Autor de los murales Motivos Mexicanos, en la casa del licenciado José Guadalupe Zuno, y El Día y la Noche, en el cine Ermita de Tacubaya, en el Distrito Federal; Guerrero tuvo, por encima de todo, el poder de darnos siempre, en cualquier tema que haya tratado, una visión espontánea y vívida de lo que él traslada al lienzo, como escribió el profesor Pablo Fernández Márquez. Sus obras de caballete, en las que el artista alcanza su mayor refinamiento, se encuentran en importantes colecciones de museos de México y el extranjero. Xavier Guerrero fue Ganador del primer premio del Concurso de Diseño Industrial del Museo de Arte Moderno de Nueva York en 1941, con lo que demuestra haber sido un artista completo, destacando en todo lo que hacía.

Muere en la ciudad de México en 1974.

La muestra

Relación de las obras que se presentarán en la exposición Entre Torreón y San Pedro, homenaje al maestro Xavier Guerrero.

América Latina

Óleo/masonite

La Selva

Óleo/yute/madera

Cazador de Puerto

Marqués

Óleo/tela

Autorretrato

Óleo/tela

Casas de espalda

Acuarela/papel

Encuentro

Mixta/masonite

Figura de hombre

Mixta/cartón

Figura en la noche

Mixta/celotex

Figura prehispánica

Mixta/papel

La Maestra

Mixta/celotex

Paisaje

Mixta/tela/cartón

Paisaje con chozas

Acuarela/cartón

Retrato de hombre

Mixta/masonite

Sin título (Autorretrato)

Sanguina

Tres personajes

Mixta/tela

Aniversario

Mixta/cartón

Beisbolista

Mixta/cartón

Boceto de paisaje

Mixta/cartón

Boceto de retrato

Lápiz/cartón

Boceto de retrato

Mixta/tela

Boceto mercado

Mixta/masonite

Campesina

Mixta/tela

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