Don Jolilo enfermó de gravedad, pero salvó la vida. Un día le hizo un reclamo a su mujer. "-Cuando estuve enfermo no me cuidabas bien -le dijo-. Tenía mucha sed, y en vez de agua me presentabas una Pepsi grande". "-No era una Pepsi grande, viejo -se conduele la señora-. Era una imagen de San Martín de Porres"... Grita el capitán del barco: "-¡Marino Babalucas! ¡Tire usted el ancla!". "-Pero, capi -opina el badulaque-. ¡Está nuevecita!"... Doña Holofernes hablaba de la mala suerte que habían tenido sus tres hijas. "-¡Pobrecitas! -decía gemebunda-. ¡A las tres les salieron cornudos los maridos!"... La señorita Peripalda, encargada del catecismo, le pregunta a Pepito: "-¿Dónde está Dios?". Pepito la mira con expresión ausente. "-Contesta, niño -le ordena el padre Arsilio, párroco-. ¿Dónde est