Una vez ante un médico famoso llegose un hombre que mostraba una cierta tumefacción en la entrepierna. "-Así como me ve, doctor -dijo al facultativo- así ando siempre. Cualquier hombre me envidiaría este erguimiento permanente, pero la verdad es que la situación es muy molesta, y quiero ver qué puede usted hacer para ayudarme". Examinó el doctor la parte túmida, y al hacerlo notó que un diminuto insecto saltaba de ahí al piso. Al dejar el pequeño bicho aquella parte, de inmediato cedió la tumefacción. "-¡Gracias, doctor! -exclama agradecido el hombre-. ¿Cuánto le debo por haberme quitado esa molesta conmoción?". Responde el galeno: "-Si me ayuda a encontrar al insectito, no me debe nada"... En la pasada Navidad un individuo se vio en la necesidad de hacerle un regalo a su jefe. No quería g