La temporada de Navidad y Año Nuevo acabó ya. Puedo entonces, sin mengua del espíritu propio de esos días, narrar "El Chiste más Lépero de Principio de Año". Confieso que para arrojarme a tal audacia me prevalgo de una fortuita circunstancia: doña Tebaida Tridua, encargada -por propio nombramiento- de cuidar la moralidad ajena, no pudo regresar a tiempo de sus vacaciones. Le sucedió lo mismo que a don Miguel Alemán, Gobernador de Veracruz. Ausente la ínclita señora tengo el terreno libre para dar curso a ese chascarrillo. Lo hallarán mis cuatro lectores al final de esta sección... El Poder Ejecutivo -que poco de ejecutivo tiene y cada día menos de poder- camina a tientas por un berenjenal que no esperaba, escollado de problemas crecientes y que se vuelven más agudos conforme el sexenio va