Dos amigas murmuraban de una tercera. "-¿Ya supiste -pregunta una- que Calcedonia no pudo aprender a manejar?”. "-¿Tan indeja es?” -se ríe la amiga. Explica la otra: "-No. Lo que pasa es que cuando el instructor detenía el coche para cederle el volante, ella, por la fuerza de la costumbre, se pasaba de un brinco al asiento de atrás”... Una presumida muchacha le dice a otra: "-Tengo sangre inglesa, francesa, alemana, rusa, polaca e italiana. ¿Y tú?”. "-Yo no -responde la otra-. Mi mamá se acostaba nada más con mi papá”... Estaba Pepito en la esquina jugando con sus amiguitos del barrio. De pronto se detiene frente a ellos un impresionante automóvil de último modelo. El uniformado chofer abre la puerta, y sale del vehículo una bellísima joven de vestido blanco y