CARTAS CAMINERAS
La primera vez que Elvira y yo visitamos Las Vegas lo hicimos aprovechando el regreso de un viaje hecho a San Francisco con motivo de una Convención Internacional de Cámaras Junior a la que acudimos, allá por el 52, es decir hace un medio siglo bien cumplido, en la que, por cierto, la de Torreón fue distinguida porque su obra: la de los Desayunos Escolares, de los que entonces se probó haber completado el primer millón de ellos en nuestra ciudad, fue la mejor, por más humana, ese año en todo el mundo juniorístico.
De San Francisco regresamos en aquella ocasión por entre su bosque de secuoias, pasando nuestro carro, un invencible Plymouth diez años viejo, como era de orden, como bajo palio vegetal por la puerta abierta en uno de ellos, y viendo más adelante, desde la c