Decían los antiguos que no debe tenerse siempre el arco en tensión. Es menester quitarle la cuerda de vez en cuando, pues si continuamente se le tiene tenso el arco se aflojará, y no podrá ya disparar flechas. Lo mismo sucede con nosotros: hemos de entregarnos al trabajo, porque el trabajo no es maldición, sino bendición grande que ennoblece y da sentido a la vida de los hombres. Pero no todo puede ser trabajo. La muy manida frase enseña que "Hay que trabajar para vivir, no vivir para trabajar". Santa Teresa, gran santa y más grande aun mujer, solía decir una frase llena de sabiduría y sabrosura: "Cuando Cristo, Cristo, y cuando pisto, pisto". El pisto era un sabroso guiso de su tiempo. Quería significar la santa que cuando es tiempo de trabajar hay que entregarse plenamente a la tarea; pe