Aquella muchacha tenía un busto enorme (Hay cuatro medidas de brassiére: copa A, copa B, copa C y ¡Mamasota!). Tan grande era la medida pectoral de aquella chica que se apenaba por las miradas que atraía, de lúbrica salacidad, libidonisidad concupiscente y urente lujuria pasional. Un día oyó hablar de cierto curandero que podía reducirle la medida de su busto. Fue con él. "En efecto, señorita Lovablia -le dice el individuo-. Yo puedo hacer que su busto sea más pequeño, y eso sin necesidad de operación quirúrgica y sin que deba usted ingerir medicamento alguno?. La muchacha le pide que sin mayor espera le haga el tratamiento. El curandero procede entonces a empujar con la mano cada una de las dos mitades del busto de la chica. Y en efecto, ella se da cuenta de que su medida pectoral se habí