Delante del galán que la pretendía la ingenua muchacha empezó a arrancar uno a uno los pétalos de una margarita al tiempo que iba diciendo: "Me quiere; no me quiere, me quiere; no me quiere". Al arrancar el último pétalo exclama ella jubilosamente: "¡Me quiere!". "Tiene razón la margarita -dice con salaz tono el galancete-. Ahora pregúntale: ?Me quiere ¿para qué??"... La joven parejita fue con el ginecólogo. Ella le dijo que creía que estaba embarazada. "¿Cuántos días se le ha retrasado?" -pregunta el médico-. "Ninguno -responde orgullosamente el muchacho-. Todos los días llego a la casa a las 8 y para las 9 ya estamos en la cama. Por eso creemos que está esperando"... Himenia, señorita soltera y ya de edad, era cortejada por un caballero también otoñal. Muy entusiasmada dice Himenia a su