Nosotros lunes 13 de dic 2004, 11:22am - nota 9 de 19

Ensayo sobre la cultura / Pueblo elegido

José Luis Herrera Arce

En contraste con el artículo anterior, en donde los principios de la educación estaban enfocados a la humildad, al trabajo y a la vida en concordia, hemos de analizar el otro aspecto de los aztecas, el de pueblo guerrero.

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Huitzilopochtli es un dios solar que para sobrevivir necesita alimentarse con corazones que los guerreros deben obtener en sus constantes conquistas. Cito el origen de los aztecas de Duverger:

?Las arengas que pronuncian los jefes aztecas cuando descubren el águila posada sobre el nopal son también significativas: Allí estaremos, dominaremos, esperaremos, nos encontraremos con las diversas gentes, pecho y cabeza nuestros; con nuestras flechas y escudos nos veremos con quienes nos rodean, a todos los que conquistaremos, apresaremos, pues ahí está nuestro poblado México Tenochtitlan?.

En el códice Ramírez se lee:

?Aquí hemos de ser señores de todas estas gentes, de sus haziendas (con zeta en el original) hijos e hijas; aquí nos han de servir y tributar, en este lugar se ha de edificar la famosa ciudad que ha de ser Reyna y señora de todas las demás, donde hemos de recibir todos los Reyes y señores y donde ellos han de acudir y reconocer como a suprema corte?.

Aclaro e insisto: esto lo decían los aztecas, no los españoles.

Continúo con mis citas:

?Una vez establecidos en el lugar de su capital, los aztecas erigen un modesto oratorio y un pequeño altar para su dios Huitzilopochtli. El primer templo de Tenochtitlan no es sino una modesta choza de cañas; el momoztli inicial no es más que un montón de tierra cenagoza. Empero, los mexicas se dedican a consagrar de inmediato los cimientos del futuro Templo Mayor. Según la tradición, el llamado Xomimitl fue el primero que tomó un prisionero: en el camino de Colhuacan, en un lugar llamado Acuezcómac, capturó a un dignatario de alto rango del ejército colhua, el tlacatécatl Chichiquauhtli. Ejecutado ceremonialmente, el cautivo colhua inaugurará, un día 1-cipactli, el ciclo sacrifical Tenochtca. Consagrada por el sacrificio humano la capital azteca, de ahora en adelante, estará dedicada a la guerra sagrada. México se convertirá en el santuario sangriento de un poder edificado con la fuerza de las armas?.

A muchos no les ha de gustar esta visión de los aztecas pero es la realidad y los historiadores, si se precian de ser científicos, no pueden cambiar esta realidad. Lo que queda claro es que los aztecas supieron responder al reto de pueblo elegido y lograron el triunfo hasta que un pueblo, con mayor tecnología, los venció.

Me viene a la memoria las palabras que la madre de un rey musulmán le dijo a su hijo cuando perdió una batalla: ?no llores como mujer lo que no has podido defender como hombre?. Eso se les puede decir a todos aquéllos que lloran los imperios perdidos en lugar de ir a la búsqueda de nuevos fundamentos que les permitan recuperar la dignidad y la grandeza.

Recuerdo que estos análisis de la historia azteca no tienen otra intención más que definir la mexicanidad y los valores que del pasado debemos recuperar para enfrentar el futuro. No necesariamente, los valores militares han de servir para conquistar otros pueblos; pueden servir para afianzar nuestro lugar en el mundo y en la sociedad en otros campos. En el social, en el económico, en el político. Ya lo dije cuando comencé a hablar sobre el tema, no me conforma que me definan como el hijo de una cultura violada, derrotada y destruida. La memoria me dice que hemos sido procreados por dos imperios, el azteca y el español, que supieron, en su momento, responder a los retos a los que la historia los enfrentó a pesar de que en su pasado no eran nada. (Recuérdese que España estuvo conquistado por los musulmanes durante siete siglos).

Y si nosotros que somos un poquito más que lo que aquéllos eran ¿no podremos remontar nuestro destino?

Feliz Navidad y Año Nuevo.

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